El Templo

La iglesia de Nuestra Señora de la Esperanza está situada en la calle Pablo Neruda, 33. En mayo del 2019 "cumplió" 30 años. ¡Ahí es nada!

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La Esperanza

De un vistazo

Desde el 28 de Mayo de 1.989 NUESTRA SEÑORA DE LA ESPERANZA es una realidad para anunciar la FE, Compartir y Celebrar, para crecer y transformar la realidad que vivimos. A las doce de la mañana de ese domingo nuestro Arzobispo bendijo el templo. ¡¡Vinimos todos a compartir esa alegría!!

CONSTRUCCIÓN E INAUGURACIÓN
Primer proyecto.
El templo de Nuestra Señora de la Esperanza, se proyecta como una necesidad urgente, reiteradamente apuntada por el grupo de sacerdotes que trabajaban en la M.I.D.E. en sus reuniones sacerdotales y también en sus reuniones con el obispado, de resolver básicamente las necesidades espirituales y de acogida de la gran avalancha de gente (cristianos,...) que empieza a trasladar su residencia al barrio ACTUR, carente hasta ese momento de un Centro de acogida para los servicios religiosos con la capacidad suficiente para la población ya consolidada en el sector.
Se programa la edificación para que la ejecución concluya coincidiendo con la clausura del Año Mariano, el 15 de Agosto de 1988.
Se previó como el Templo principal del barrio, complementando con otros Templos menores la asistencia religiosa.
En una segunda fase estaba prevista la construcción de un edificio en la parte Norte del solar para residencia de los sacerdotes al servicio de la Parroquia, con sus servicios comunes y áreas de relación.
Desde el principio se programó la construcción de dos plantas, una en semisótano y otra sobre rasante, con el programa siguiente:
Con fachada a la calle Pablo Neruda, poniente, se sitúa la rampa de acceso para vehículos de mantenimiento de las instalaciones y los aparcamientos. Bajo rasante se construyen un cuarto para instalaciones de calefacción y tres despachos, ocupando el resto del sótano un salón para usos múltiples y baños.
En la planta baja se construirá el templo, y en contacto con el espacio principal y próximos a la entrada (en naciente) habrá una capilla para uso diario y la sacristía. En la zona del mediodía se situará un vestíbulo, tres despachos para el servicio parroquial, una sala para guardería incorporada visualmente al templo y un bloque de aseos.
El acceso al templo se producirá por el ángulo SE, mediante una suave rampa desde la calle Pablo Neruda y con una escalinata de tres tramos. El jardín de esquina quedará integrado con la vialidad del exterior.
Próximo al acceso, sobre la escalera que baja al semisótano, se plantea el campanil como elemento visual necesario para destacar puntualmente la presencia del Centro Parroquial.
Como alternativa se estudia la posibilidad de erigir una cruz de 16 m. de altura, que más tarde alguien comenta la posibilidad de recuperar la Cruz que presidió la visita de SS El Papa Juan Pablo II y así se hizo. Todo eso fue el proyecto firmado por parte de Obispado y Arquitecto, pero no será hasta ya comenzado el año 1988 cuando una mañana de Domingo, como cualquier otra, al acercarnos al Colegio del Sagrado Corazón para la Celebración de la Eucaristía, vimos cómo habían empezado a vallar la parcela N° 29 del área 12 del ACTUR (manzana emplazada entre la calle Pablo Neruda al Sur, dos calles peatonales al Oeste y Norte y una de acceso al colegio del Sagrado Corazón, que constituye su límite al Este. Solar rectangular de cuarenta y dos metros por sesenta lo que da una superficie de dos mil quinientos veinte metros cuadrados).
Fue una gran alegría, al comprobar que ¡por fin! iban a tener respuesta las aspiraciones de los cristianos del entorno que habían llegado al barrio de otras parroquias de Zaragoza y se sentían un poco perdidos al no encontrar un lugar cercano, nuestro, donde formar Comunidad, reunirnos para celebrar la Eucaristía y compartir nuestra FE y experiencias cristianas.
Fue muy interesante ver cómo poco a poco se iba haciendo realidad el nuevo Templo "Nuestro Templo".
Su nombre "Nuestra señora de la Esperanza" no fue un nombre elegido al azar ni por casualidad. La idea de levantar el Templo se fraguó durante el Año Mariano y se quiso que estuviera dedicado a la Virgen: de ahí que se pensase en dedicarlo a Nuestra Señora de la Asunción, pero al comprobar que bajo esa advocación existía el titular del vecino barrio de Juslibol, se convino en el nombre "Nuestra Señora de la Esperanza" que tanto en el pensamiento del equipo de sacerdotes de las dos Comunidades cristianas existentes (San Andrés y San Jorge) ya en el ACTUR, como en el de sus feligreses, respondía perfectamente a lo que se quería que respondiera y significara para las personas de la zona tanto humana como religiosamente.
Todos deseábamos colaborar en la preparación, para familias y jóvenes, de un futuro mejor y lleno de esperanza; ya que el aislamiento de unos núcleos respecto de otros, unido a la escasez y precariedad de cualquier tipo de servicios en la zona podría llevarles y llevarnos fácilmente a un individualismo que dificultase cualquier actividad encaminada a crear lazos de cooperación Comunitaria y Solidaria.

Cruz Exterior la Esperanza

Realzada la entrada de nuestro Templo por la gran cruz que presidiera el altar levantado con motivo de la visita de SS el papa Juan Pablo II en las inmediaciones de Valle Broto-Avenida de los Pirineos en Octubre de 1984, nuestro nuevo templo, amplio, bello y funcional abrió sus puertas de modo oficial la mañana del domingo 28 de Mayo de 1989, después que nuestro Arzobispo, Don Elías Yanes, nuestro -entonces- Vicario D. Vicente Ruiz Albesa, junto con los cuatro Sacerdotes que en ese momento regían las dos Comunidades existentes en el ACTUR, y muy arropados por una amplia representación de Sacerdotes de Zaragoza - muy especialmente los de la MIDE-, y, cómo no, con la asistencia de numerosísimos cristianos del ACTUR, se hizo la inauguración oficial y la simbólica entrega de las llaves del nuevo templo por parte del arquitecto, D. Francisco Pérez Arbués al Señor Arzobispo, precedida de la Concelebración Eucarística.
Fue una fiesta importante para los que aspirábamos a tener una Comunidad Cristiana, donde nos sintiéramos como en nuestra propia casa.
La obra, cuyo importe superó los sesenta millones de las antiguas pesetas (unos 360.000€), fue costeada por el obispado, si bien no cubrió las obras de la planta semisótano, proyecto que se ha tenido tenido que afrontar más tarde, y que a día de hoy sigue incompleta.
Con este nuevo Lugar nació la tercera Comunidad que junto con San Andrés y San Jorge constituyó entonces la Parroquia de San Andrés Apóstol (a las que posteriormente se añadió la del Espíritu Santo). Y que juntas atendieron las necesidades espirituales de unos treinta mil fieles fundamentalmente jóvenes matrimonios que pertenecían, en general, a la clase obrera-media; pero, también, a la mayor bolsa de pobreza de la ciudad que existía en esas fechas.
La actividad pastoral en esta zona de peculiares características tuvo aspectos pioneros, pues se deseaba trabajar en sintonía con el espíritu de constituir un equipo, cuya finalidad primordial era atender a los grupos y pequeñas Comunidades y que se fueran formando. No eran párrocos, sino corresponsables, bajo la dirección de un moderador de la actividad apostólica del conjunto de la zona ACTUR. Por eso mismo, el templo de Nuestra Señora de la Esperanza, vino a ser como la casa religiosa grande, el hogar amplio, que centralizaría, sobre todo en las reuniones masivas, toda la tarea que se iba haciendo en San Andrés y San Jorge y en aquellas Comunidades que, con el tiempo, pudieran ir surgiendo. Este sistema fue aprobado por el señor Arzobispo.