Catequesis familiar.
01 dic 2011
Sector Catequesis infantil
El Espíritu también se vale de los impulsos del corazón.
Acompañar a padres que se preocupan por la educación y maduración en fe de sus hijos, no es utópico, era y es, la respuesta.

Comencé dando catequesis de Primera Comunión a mi hijo hace trece años; de una forma –creo ahora con el paso del tiempo– poco reflexionada y un tanto impulsiva, y así descubrí lo enriquecedor que era transmitir mi experiencia de Dios a los niños. El Espíritu también se vale de los impulsos del corazón.

Aún recuerdo el día en que Lola y Juan Sebastián, vinieron a la Parroquia a presentarnos la Catequesis Familiar, y como manifesté mi intención de no participar en una experiencia que me pareció rozaba lo idílico ante la realidad que en ese momento vivíamos.

Pasaba el tiempo y sentía que la catequesis tradicional se estaba centrando en las formas, perdiendo el fondo de un sacramento tan importante en la vida de los chicos y sus familias.

Ante esa inquietud, ese mismo Espíritu, que se había valido de mi impulsividad, esta vez, volvía a darme otro “empujón”.

Comencé en Catequesis Familiar, llevó seis años, y en este tiempo he experimentado que, aunque todo es mejorable, éste es el camino por el que hay que avanzar. Acompañar a padres que se preocupan por la educación y maduración en fe de sus hijos, no es utópico, era y es, la respuesta a cómo retomar ese camino del que nos habíamos desviado cegados por tanto flas y el aroma de tantas flores.

Hoy continuo siguiendo mi instinto y me dejo “empujar” por el Espíritu que me impulsa a compartir con padres e hijos a Dios, que habita dentro mí, hace que cada día sea especial, único e irrepetible, me da fuerzas ante la adversidad y pone en mi cara una sonrisa para mirar al mundo y trasmitir su Palabra…. en familia.

Isabel

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