Los comienzos de la comunidad de San Jorge

Historia de la Mesa Altar de San Jorge

Historia del Templo Chiringuito

Historia de la Cruz de San Jorge

Y se van cumpliendo nuestros sueños


LOS COMIENZOS DE LA COMUNIDAD DE SAN JORGE

Alrededor de laNavidad del 82 comenzaron a entregar las llaves poco a poco y los primeros vecinos se mudaron, parece ser que no surgió nada en ese tiempoy se desplazaban a misa a Ranillaso al Pilar, aunque algunos chicos fueron a la catequesis a Ranillas pero la mayoría esperaron, pues los primeros que se incorporaron a la catequesis eran mayores de la edad de muchos.

Enjunio del 83, sobre el día de San Pedro, se formó una comisión de fiestas, entre ellos Ortíz de Lanzagorta y Aniano,quísieron celebrar una Eucarístía con bastanterechazo por la mayoría, pues la urbanización en principio nacióbastante politizada, pero Ortíz se empeñóy al dirigirse a Santa Ana le informaron que ya había un sacerdote destinado, el que estaba en San Gregario, al serAniano de allí, habló con Cesar, que celebró la Eucaristía en las cercanías del N° 3Ode la calle, tiraron cubos de agua, protestaron, etc.

Sobre el mes de septiembre u octubre, padres con hijos de primera comunión escribieron una carta alArzobispado solicitando sacerdotes para la zona, viníeron César Royo y Benito Ardid, pusieron notas por los patios para organizar la catequesis y captar las primeras catequistas: M"Pilar, M" Carmen, Isabel, Marina, Marisa, Gloria, Begoña, .M" Mar y Pilar. Nos dieron un lote de siete niñosy una vez a la semana nos reuníamos en una casa parapreparar la lección y tomar café y depaso iniciar la comunidad. Benito y César nos repetían que estábamos haciendahistoria, que nuestramisión era formar la comunidad cristiana en elACTUR, que la comunidad sería lo que nosotros quisiéramos (¡qué ilusión!), citaban a las personas que pedían sacramentos a acudir a nuestras reuniones para involucrarlos de las decisiones, pero ni uno se quedó. «Comprarony se fueron».

Teníamos problemas con las eucaristías dominicales, quese comenzaron por las casas de los vecinos, nos reuníamos entre25-30 personas a las doce, y allí llevábamos nuestros pesares y nuestras alegrías, hacíamos participar a todos y terminábamos sobre las dos de latarde, ya había más personas: la familia Andrés, Moisés, Jesús y Dolores, Francisco y Manolita, Antonio y Teresa, la familia Ariño Gálvez, y algunos maridos de las catequistas.

Para reunir alguna vez a lospadres de los niños, era una odisea: pedíamos el local de la urbanización que era de todos, pero era como«pedir cargadodejoyas», algunasveces nos negaban, otras nos lo cedían, pero era una incertidumbre, hasta cincominutos antes no se sabía nada y algunas reuniones se hicieron en el patiode la casa 11.

Losniños los recibíamos en nuestrascasas y Cesar y Benito se acercaban un poco de casa en casa, durante la catequesis, para dar confianza y apoyo. Y al terminar el curso comulgaron en junio en Santa Ana(83 niños), quesiempre estuvo abierta a todo lo que necesitábamos.

Para ese veranoel arzobispado compró elpiso de Adolfo Aznar, se instaló en él Benito y eso fue un paso adelante. Las Eucaristías se celebraban allí, muchas personas no se sentíantan cortadas como el ir a los pisos, se unió JosefinaTello, JesúsOrtiz y su mujer, personas comprometidas en sindicatos y asociaciones de vecinos, que Cesar y Benito trataron de acercar, pero cada uno tiraba a su monte y todolo que nos unió fue lapertenencia a la Asociación Rey Fernando. Enmayo habían dado lasviviendasde 10 de mayo.

Enjunio fueronlas fiestas, otra vez se sintióel malestarde las anteriores, vino la rondalla del hermano deJesús Ortiz, que además enseñaban jotas a los niños en el local. Benitocelebró con cachirulo, se comulgó bajo las dosespecies, con una gran hogaza mojada en vino, que fue repartida a todo elmundo, vi padres que repartieron la comunión con sus hijos de meses de edad que ibanen carrito de bebé.

En el curso 84-85se unieron catequistas de Ferrrovial:Manolita, Pilar y SantiagoBordetas.Con el piso pudimos tener reuniones extras, para conocemos más, para proponer. Comenzóla misa de niños a las 11,luego cadaniño llevaba caramelos, tebeos y los ponían en común; hicimos fiestas de Navidad, del perdón, y comenzamos a sacar de quicio a los vecinos (pero poco), pues aquel año le tocaba comulgar a los dos hijos de Plaza, y hasta su mujerfue catequista. Ese año todos lospadres de primera comunión asistieron a un cursillo de octubre a diciembre, una vez a la semana y cuando terminó, en enero, comenzamos conlos niños.Los ánimos estaban muy crispados, algunas personas por discusiones con Cesary Benitodejaronde asistira las eucaristías. Nombrar a los gitanos era como una soga en casa del ahorcado, hecho una pena, un encierro y un follón, la primera crisis. Benito cada vez se dedicaba más a los gitanos y la comunidad no parecía tal cosa. Asistimos a un encuentro de catequistas en el Seminario y sabíamos que los curas de la MIDE tenían reuniones, iban a poner un templo provisional y Benito no estabade acuerdo, pero Isabel y yo no veíamos color, aquello era un desfile: nadie quedaba, y teníamos frecuentes discusionescon él, no teníamos jóvenes, pues un grupose formó «LosGamusinos» y se reunían a la hora de misa, muchos por lo largode la misa dejaron de asistir y quedamos quince a veinte personas, como alguna familia ya eran seis no era gran cosa.Sin embargolas que estábamos nos sentíamos muy felices, teniamos gran confianza entre nosotros, nos juntábamos a celebrar meriendas, Cesary Benito visitaban las casas,comian y cenaban, estábamos muy cercanos.

Para el Jueves Santo preparamos la Eucaristía con gran detalle, nosj untábamos gitanos, payos, socialistas y monjas, teníamos ya quince sillas, compradas con el dinero de las comuniones, pusimos un mantel bordado y desapareció nuestro primer corporal «una servilleta de cuadros verdes». Pero sólo por ese día desapareció el resquemor entre payos y gitanos.

Lasreuniones con padres en elpiso fue lo más frecuente, pensamos poner nombre a la comunidad, preguntamos a todos,unos querían ponerle la advocación de la iglesia de su pueblo, otros«SanPablo Iglesias», al final nos decidimos por SanJorge, ya que por aquel entonces estaba muy de moda, parecía un gran batallador y aquí había mucha guerra.

Un día vino mi hija Lidía diciendo que al lado de su colegio estaban haciendo una capilla, que se lo habían dicho los obreros, telefoneé a Benito,que dijo no saber nada, se personó en la obra y así dijo que quedó enterado, que tenía 102 metros cuadrados y estaría terminado en breve, y costaba dos millones de pesetas, cuando lo vimos acabado quedamos perplejos la bautizamos «El Chiringuito », Manolo Andrés exclamó:yo por la mitad la hago de ladrillos.De todos modos con gran coraje nos decidimos a inaugurarlo con honores de catedral. El Arzobispado nos pagó la mesa del altar, que teníamos claro que fuese mesa do comer. Laspróximascomuniones nos proporcionarían más sillas y muy oportunamente laCAl nos envió un cheque de 15.000 ptas., que gastamosen un mantel y un alba, todo estaba preparado para el últimodomingo de junio cuando hubiesen acabado las primeras comuniones, estas fueronotra vez en SantaAna. Volvimos a llevar a las piscinas de las monjas de la Milagrosa los niños, y esta vez lució el sol, si la primera vez fue una conmocióna la vuelta con los niños como sopas en
coches particulares de los vecinos de San Gregorio y asiduos del bar de Rada que fueron a recogernos, todos revueltos perdimos un abuelo. La segunda vez cuandoaparecimos por el ojo de la autopista cantando, la gente se asomaba a los balcones y se sonreía,viéndonos con tanta alegría.
Al día siguiente era la inauguración, había rumoresde que los curas se iban y que venía uno de Nazaret, cogimos a Benito y lo negaba, le apretamos las clavijas y cantó, nos pidió que no dijésemos nada para hablar con su padre tranquilamente.

El día de la inauguración celebramos una Eucaristía éramos 30-35personas. Alterminar desobedeciendo a Benito pasamos una bolsa demerienda infantil de uno a otro y para recoger dinero.Lo descubrió Benito, se puso furioso, nos la tiró, me la llevó a mi casa y estuvo en un cajón cuatro meses. Más tarde se la entregué a Paco y Segundo, los nuevos curas.

En septiembre-octubre del 85 Cesar y Benito nos dejaron para ocuparse en exclusiva de los gitanos, y llegaron Paco y Segundo. Desapareció una seriede personas, implicadas más en el área social, y aparecieron otras que desde la instalación del«Chiringuito» vinieron a misa.

Con Paco se impulsó la comunidad en poco tiempo ,participábamos en la MIDE plenamente, formamos un Consejo muy poco representativo, pero que al obligamos a tomar decisiones nos hizo tomar conciencia. Se formaron grupos de confirmación, teología, Cáritas. Funcionábamos como una parroquia, con la de SanAndrésno había ningún entendimiento, para resolverla situación nos dirigimos a DonElías, nos recibió muy cariñoso, nos escuchó, nos animó a seguir, y no supimos lo que pensaba porque no nos lo dijo. Más adelante le invitamos a la asamblea de final de curso, un día tórrido de verdad, nos flotábamos las manos pensando que se daría cuenta de que el «Chiringuito» no era apto para las celebraciones, vino con abrigo.

Fuimos alArzobispado con los grandes problemas que trajo el piso, nos dijeronque los cristianos ponían la otra mejilla, la respuesta vino más tarde: el templo que en principio quisieron llamar de la Asunción y más tarde Ntra. Sra, de la Esperanza, que lo esperábamos pero no allí.

En el 87-88 llegaron Joaquín y Félix. Y empezó la unificación con SanAndrés, pero suavemente: se mantuvieron los consejos dobles, se predicaba mucho la unión y la comunidad de comunidades, con la inauguración de la Esperanza todo quedó consumado, atado y bien atado, el que aceptó se quedó y el que no estuvo de acuerdo se marchó. Esta es una parroquia como otra cualquiera, con
tres lugares de culto debido a la extensión de la zona y un representante (en el ConsejoPastoral) por cada ¿comunidad?


El «Chiringuito» parece ser lo, único que preocupa hoy a la comunidad de SanJorge, nos prometieron que se construiríaun temploa la vez que la Esperanza, después de la Esperanza, A la vez que San Andrés, después de SanAndrés. ¿CUÁNDO SERÁ?

M' Luisa Gálvez.

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HISTORIA DE LA MESA-ALTAR DE SAN JORGE

Han pasado ya bastantes años desde que una tarde, creo que en el mes dejunio, pues hacía mucha calor, fuíMos 3 ó 4 catequistas andando, a ver una fábrica de muebles que había en Juslibol.

La primera vez íbamos sólo a mírar,pues ya teníamos una idea más o menos de como queríamos una mesa para nuestra Capilla que nos sirviese de altar.

Os preguntaréis que ¿dónde teníamos el dinero para comprarla,si éramos una comunídad nueva y partíamos de cero?

Pues veréis, elArzobispado nos ofreció ayuda para las primeras necesidades. Después de tener una reuníón entre todos los del grupo, se pensó, que como teníamosya algunassillas y una mesa de camping multiusos, que entre otras cosas se empleaba para celebrar en ella la Eucaristía, podríamos comprar una mesa, pero que fuese de pino, grande,que sirviese de altar. Allí en Juslibol vimos la mesa que buscábamos, que se ajustaba al presupuesto y a la idea que habíamos pensado. Se lo comentamos al grupo y fueron... y la compraron.

De esto modo tenemos en nuestra comunidad una bonita y grande mesa para celebrar la Eucaristía.

 

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HISTORIA DEL TEMPLO CHIRINGUITO

 

INAUGURACiÓN:
El «Chiringuito» fue inaugurado en el año 1985, los sacerdotes que en aquel entonces estaban eran Benito y Cesar. El primer acto realizado fue el bautizo de dos niños gitanos, oficiado por Paco.
A lo largo de estos nueve años hay una buena historia, y sobre todo un gran cúmulo de actos, como son:


JUNIOR:
Llegaron a ser ocho grupos de niños, con una media de doce chicos y chicas por grupos, con sus correspondientes animadores y se reunían todas las semanas, participaban en las misas de niños con una buena actividad.


MISAS DE NIÑOS:
Los domingos y festivos a las 12 (pues entonces había una misa a las 10), el «Chiringuito» estaba todos los domingos lleno, además con una gran participación, generalmente celebraba Paco, y para que hubiese participación les hacía preguntas en la homilía que respondían libremente.
Normalmente tocaban las guitarras algunos animadores del Junior.


MISA DE 19 Yde 10:
Los sábados, desde un comienzo, siempre ha existido la misa de 19 h. en la tarde de los sábados y vísperas de los domingos, la cual ha sido casi siempre frecuentada por los más adultos.
Antes también estaba la misa de 10 de los domingos, durante algún t iempo fue animada por un grupo de jóvenes que se estaba preparando para la confirmación, también se tocaba la guitarra.

REUNIONES DIVERSAS
Hay que contar que La mayor parte de las reuniones se celebraban allí, por lo cual estaba muy ocupado, incluso se celebraban reuniones de vecinos, y para ensayos musicales de La peña «El Jaleo».


ASAMBLEAS:
Había Consejo Pastoral en San Jorge y también se reunían en algunas ocasiones en el «Chiringuito», así como el desarrollo de las Asambleas.


COMPARTIR:
Como es norma, también en muchas ocasiones ha servido para tener algún que otro aperitivo, después de celebraciones en fechas señaladas, así como muchos encuentros espontáneos. Hace unos años se quiso comenzar a hacer cenas compartidas, pero la verdad, no tuvimos suficiente
empeño. Desde aquí quiero invitaros a todos para madurar esta idea, pues si lo hacemos sin prisas, pero sin pausa, puede ser un buen sistema para que en esta comunidad nos conozcamos más y mejor, además para llegar a tener una mayor amistad, así como más unión, lo cual sería muy bueno para esta comunidad.

José Luis Lobera

 

 

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HISTORIA DE LA CRUZ DE SAN JORGE

La cruz que encontramos en el templo de San Jorge tiene una historia breve, como nuestro barrio, pero merece la pena contarse porque forma parte de ella un cura con el que cobraría vida y sentido el comienzode nuestra Iglesia en la Margen Izquierda.

Este cura, que ya pasó a mejor vida, era Benito. Con él comenzaron las misas en el barrio y los pocos que participamos en ellas no podemos evitar mirar hacia atrás con cariño.
Rompiendo un poco nuestros esquemas y teniendo como aliado a Cesar, hicieron de estas celebraciones algo muy personal, muy nuestro,muy de casa.Tanfamiliarque se celebraba en las casas de los pocos fieles que para entonces estábamos. Cesar y Benito eran dos personajes sencillos, llanos y cercanos, y muestra de ello es la Cruz que eligieron para velar por su Iglesia.

Fue en una de estas reuniones que celebrábamos los domingos donde Benito vio la Cruz en casa de una de las familias que se juntaba. Pocos trazos en metal daban vida a Jesucristo en la pared de esta casa, su autor era Juan Andrés, el mayor de los hijos.
Fue algo más tarde, Cesar y Benito ya se habían ido, habían llegado Segundo y Paco; en una pequeña asamblea «espontánea» después de la misa del sábado, se decidió hacer la cruz en grande, devolviendo el original a lafamilia delautor. Hay que recordar, ahora, que fue Miguel Ariño, otro activo personaje de la comunidad de entonces y, que también quedó enelcamino, padre de una de las familias que más han participado en las andanzas de San Jorge y que continúa haciéndolo. Fue Miguel Ariño el encargado, por la comunidad, de poner enmarcha la realización de la Cruz contactando con José Luis Górriz, de talleres Górriz, quien definitivamente la llevó a cabo.
Ahí comienza la historia de la Cruz que se puso al frente denuestro templo, del'chiringuito' deSanJorge.

Mari Crruz González

 

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Y SE VAN CUMPLIENDO NUESTROS SUEÑOS

Al fin sehahecho realidad.
El temploquetanto ansiábamos, con el quesoñábamos desde hacíatanto tiempo, por el que luchamos con ahínco, que deseábamos y merecíamos todos los que tantos esfuerzos y trabajos
desempeñamos, esta ahí; construido con ilusión, levantado para que todos tuviéramos cabida
en esa nueva casade la Comunidad de San Jorge.

Pero por un momento ¿se nos hizo grande?¿Frío? ¿Desconocido? Acostumbrados a las estrecheces de nuestro querido "chiringuito" ¿nos sentíamos un poco perdidos?


Y sin lugar a dudas, sopló el Espíritu que nos impulsa, y resurgieron los sueños de la nueva Comunidad.


Otra vez abierta, otra vez necesitada de sentir la unidad, otra vez dispuesta a avanzar y mirar al futuro con ojos limpios.

Y comenzamos una nueva parte de la historia de nuestra Comunidad de San Jorge.

Se crearon momentos de encuentro, de reflexión y de acción, con las personasde siempre y congentes nuevas, con la experiencia de lo vivido y las ilusiones renovadas de otras tantas personas que se unían a nuevosproyectos.


Y nos encontramos en celebraciones festivas, en momentos solidarios y fraternos, desde lo más íntimo de nuestrocentro donde Dios actúaen nosotros transformándonos en una nueva familia al aire del Espíritu.


Y plantamos el árbol de la Comunidad como simbolo de unanueva etapa, deunnuevoproyecto, de una nueva humanidad de cristianos comprometidos con la realidad denuestro entorno.


En nosotros experimentamos las ganas y la necesidad de ACTUAR en nosotros mismos para ser no solo hombres y mujeres buenos; de actuar con los demás para que nuestra Fe y nuestras ganas se multiplicaran por infinito; de actuar para los demás implicando nuestro interior con el interior de los demás, ayudándonos para hacer una convivencia mejor.


Pero no siempre fue fácil. Hasta nuestro árbol de la Comunidadparecía secarse y morir. Sentimos la decepción de ser pocos, de encontrarnos solos, de soñar utopías.


Y había que dar pasos concretos y efectivos, había que plantearnos retos comunitarios, y por eso surgieron las Eucaristías de la Comunidad, por eso surgió "Acoger, un reto comunitario": Acoger en nosotros al Dios hecho hombre, su palabra y su estilo de vida que tanto nos ayuda, nos interroga, nos desconcierta y nos vivifica. Un estilo de vida que nos hace solidarios, tolerantes, fraternos y que nos exigela unidad.


Y así llegamos a dar fruto,y fruto en abundancia: nuestro árbol retoña, nuestra comunidad crece, nuestro compartir se ve recompensado con los dones del Espíritu, con la alegría del prójimo, con la sonrisa del que creíamos desconocido, con el saludo del que se siente hermano nuestro, del que nos espera con los brazos extendidos y con la inquietud de soñar con seguir haciendo un mundo mejor, un barrio más confortable, una parroquia más comunitaria y una comunidad más al estilode Jesúsde Nazaret.


Esta historia, no ha terminado, sino que sigue soñando y caminando con los brazos extendidos.

Angelines Santamaría

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