Cuaresma 2007 "Dar Fruto "

MARCOS 1, 12-15

En aquel tiempo, Jesús se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, subió con ellos solos a una montaña alta, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún batanero del mundo. Se les aparecieron Elías y Moisés conversando con Jesús. Entonces Pedro tomó la palabra y le dijo a Jesús: «Maestro, ¡qué bien se está aquí! Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías». Estaban asustados, y no sabía lo que decía. Se formó una nube que los cubrió, y salió una voz de la nube: «Este es mi Hijo amado; escuchadlo». De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús, solo con ellos. Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó: «No contéis a nadie lo que habéis visto, hasta que el Hijo del Hombre resucite de entre los muertos». Esto se les quedó grabado y discutían qué querría decir aquello de «resucitar de entre los muertos».

¿A qué has de morir y renunciar?___________________________

¿Cuál es tu semilla? aquella que está preñada de vida._______

¿Cómo vives tu ser cristiano?_______________________________

¿Cómo sacrificio o entrega?_________________________________

Nuestra Cuaresma entra en su recta final y ya se apunta una primera aproximación a la Pasión.
¡Cuanta injusticia y cuanto sufrimiento! ¡Cuánto dolor y cuantos padecimientos!
Jesús nos enseña a aceptar y profundizar, y nosotros nos empeñamos en huir de todo lo que nos suena a sacrificio y obediencia. Tenemos que aprender que “llevar la cruz” no significa añadir a la vida nuevos sufrimientos y cargas.
Quien quiere seguir a Cristo de verdad no se pone a buscar sufrimientos, sino que se dispone a desvivirse por los demás. La cruz le llega no como rescate de su libertad, sino como fruto de una manera de vivir y como consecuencia de esa experiencia positiva de servicio y entrega.>BR> Ya estamos cerca de la Semana Santa... contempla a Jesús. No te quedes en meros sentimientos piadosos. Procura llevar la contemplación a tu realidad personal, familiar, social. Pero no alejes tu mirada de Jesús. Repósala en Él una y otra vez y verás que del corazón nace, sin darte cuenta, una oración: “¡Dios mío, despierta mi conciencia adormecida, sedada de ansias y nunca satisfecha!” ¡Dios mío, dame tu Espíritu!

¡Quiero DAR FRUTO!

Podar

Brotar

Cuidar

Confiar

 

Dar Fruto

 
 
 
 
 

Que no temamos, Dios Nuestro,
vivir para hacer felices
a los demás..

RENACE
LA
VIDA

©2005 sanandresapostol.com        Parroquia de San Andrés Apóstol de Zaragoza       Comunidad de Comunidades