Hoja de la Palabra correspondiente Navidad 25 de diciembre.
NAVIDAD
Navidad
 

«De ti saldrá el jefe de Israel»

ISAIAS 5 2,7-10

¡Qué hermosos son sobre losmontes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae la Buena Nueva, que pregona la victoria, que dice a Sión: «TuDios es Rey»! Escucha: tus vigías gritan, cantan a coro, porque ven cara a cara al Señor, que vuelve a Sión. Romped a cantar a coro, ruinas de Jerusalén, que el Señor consuela a su pueblo, rescata a Jerusalén; el Señor desnuda su santo brazo a la vista de todas las naciones, y verán los confines de la tierra la victoria de nuestro Dios.

 

Salmo responsorial
«Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.»
 

HEBREOS 1,1-6
En distintas ocasiones y de muchas maneras habló Dios antiguamente a nuestros padres por los profetas.Ahora, en esta etapa final, nos ha hablado por elHijo, al que ha nombrado heredero de todo, y por medio del cual ha ido realizando las edades del mundo. Él es reflejo de su gloria, impronta de su ser. Él sostiene el universo con su palabra poderosa.Y, habiendo realizado la purificación de los pecados, está sentado a la derecha de su majestad en las alturas; tanto más encumbrado sobre los ángeles, cuanto más sublime es el nombre que ha heredado. Pues, ¿a qué ángel dijo jamás «Hijo mío eres tú, hoy te he engendrado», o: «Yo seré para él un padre, y él será para mí un hijo?»Yen otro pasaje, al introducir en el mundo al primogénito, dice: «Adórenlo todos los ángeles de Dios».

 
JUAN 1, 1-18

«En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios.»

 

En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. La Palabra en el principio estaba junto a Dios. Pormedio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho. En la Palabra había vida, y la vida era luz de los hombres. La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió. Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venia como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz. La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre. Al mundo vino, y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre. Estos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios. Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria propia delH ijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad. Juan da testimonio de él y grita diciendo: «Este es de quien dije: “el que viene detrás de mi pasa delante de mí, porque existía antes que yo”». Pues de su plenitud todos hemos recibido gracia tras gracia. Porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. A Dios nadie lo ha visto jamás: el Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.
«Que lleguéis al día de Cristo limpios e irreprochables»
 

para la reflexión después de comulgar


Cuando participamos en la Eucaristía, nos unimos al misterio de amor del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, y a su proyecto salvador para todas las personas.
Si de verdad hemos encontrado aquí a Cristo, debemos proclamar con nuestra vida su amor misericordioso y su presencia. Que su ejemplo, junto con el de María, los santos y tantos misioneros y misioneras anónimos que han extendido por el mundo este amor, nos impulsen en nuestro compromiso misionero.

Nos vas a liberar

En estos días tan entrañables de Navidad,
llenos de recuerdos, de ilusiones y alegrías,
queremos darte gracias,
Dios de la vida, Padre de los hombres.
Gracias por la tierra
y por los hombres que la habitan,
de quienes nos sentimos, solidariamente, hermanos.
Gracias por tu Palabra que nos ilumina
y por tu Amor que nos acompaña siempre.
Gracias por la vida que nos viene de Ti,
esa vida que Tú nos animas a mejorar continuamente.
Gracias, especialmente, en estos días,
porque tu Hijo Jesús, que es Dios de verdad,
se hizo hombre y vino a vivir entre nosotros,
haciéndose hermano nuestro.
Te alabamos y te damos gracias,
Dios de la vida,
porque tanto amaste al mundo,
que nos enviaste a tu Hijo,
para que todo el que crea en Él, se salve.
Su presencia es fuerza para nuestro corazón
y luz para nuestro caminar.

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