Hoja de la Palabra correspondiente al Domingo 20 de diciembre.
Domingo 4 de ADVIENTO
4 º Domingo de Adviento
 

«De ti saldrá el jefe de Israel»

MIQUEAS 5, 2-5a

Esto dice Dios: «De tí, Belén, que eres un pueblo pequeño de la región de Judá, saldrá alguien muy importante para Israel.
Será el gran pastor que nos cuide a todos con la fuerza de Dios y en su nombre. Gracias a él mi pueblo vivirá tranquilo y conseguirá la paz».

 

Salmo responsorial
«Oh Dios, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve»
 

HEBREOS 10, 5-10
Hermanos: Cuando Cristo entró en el mundo dijo: «Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, pero me has preparado un cuerpo; no aceptas holocaustos ni víctimas expiatorias. Entonces yo dije lo que está escrito en el libro: “Aquí estoy, oh Dios, para hacer tu voluntad”». Primero dice: «No quieres ni aceptas sacrificios ni ofrendas, holocaustos ni víctimas expiatorias», que se ofrecen según la Ley. Después añade: «Aquí estoy yo para hacer tu voluntad».
Niega lo primero, para afirmar lo segundo. Y conforme a esa voluntad todos quedamos santificados por la oblación de cuerpo de Jesucristo, hecha una vez para siempre.

Lucas 1, 39-45

«Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra»

 

En aquellos días, María se marchó de viaje rápidamente a un pueblo de la montaña de Judá. Entró en casa de Zacarías y saludó a su prima Isabel. En cuanto ésta oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre.
Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo gritando:
«¡Eres la más bendecida de entre todas las mujeres y el crío que llevas en tu vientre es bendito!
¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?
En cuanto escuché tu saludo, la criatura saltó de alegría en mi vientre.
¡Dichosa tú que has creído!, porque lo que Dios te ha dicho se cumplirá».
«Que lleguéis al día de Cristo limpios e irreprochables»
 

para la reflexión después de comulgar


Cuando participamos en la Eucaristía, nos unimos al misterio de amor del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, y a su proyecto salvador para todas las personas.
Si de verdad hemos encontrado aquí a Cristo, debemos proclamar con nuestra vida su amor misericordioso y su presencia. Que su ejemplo, junto con el de María, los santos y tantos misioneros y misioneras anónimos que han extendido por el mundo este amor, nos impulsen en nuestro compromiso misionero.

Nos vas a liberar

Te damos gracias, Padre,
porque te has servido de la humilde María de Nazaret
para realizar el plan de salvación revelado desde antiguo.
En ella se cumple la promesa
hecha a Abraham y a sus descendientes
y se manifiesta tu amor fiel a todos tus hijos.
Ella es el santuario de tu amor
y por ella queda dignificada
la maternidad de todas las mujeres
y de toda la naturaleza humana.
Ella es fuente de vida y madre de nuestro Salvador.
En ella tenemos todos nosotros
una guía de nuestra fe, una esperanza
y un amparo seguro y maternal.
Con ella entonamos nuestra acción de gracias
y te alabamos con todos los que
por medio de ella hemos recibido a Jesús......

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