nota informativa

Fiesta del Corpus Christi.
10 jun 2012
Lucio Arauzo. Sacerdote
Hoy es el día del amor de Jesucristo a los hombres.
A esta entrega de amor y de amistad somos invitados también nosotros. A comer su Cuerpo, a beber su Sangre, para ser nosotros por él, con él y en él, hombres y mujeres entregados para dar vida al mundo.

 

 

EL CUERPO Y SANGRE DE CRISTO
10 de junio de 2012

HOMILÍA

Hoy celebramos la fiesta del inmenso amor de Dios al mundo: “Tanto amó Dios al mundo que entregó a su propio Hijo, para el que todo el que cree en él tenga vida eterna”. Hoy es el día del amor de Jesucristo a los hombres, es la fiesta de su Cuerpo y de su Sangre, de su cuerpo entregado y su sangre derramada. Toda una vida al servicio de los demás hasta la muerte. En la tarde de la despedida, Jesús ha podido decir con toda verdad: “Nadie tiene amor más grande que aquel que da la vida por los amigos.

A esta entrega de amor y de amistad somos invitados también nosotros. A comer su Cuerpo, a beber su Sangre, para ser nosotros por él, con él y en él, hombres y mujeres entregados para dar vida al mundo. Esta es la verdadera adoración, estos son los verdaderos adoradores que el Padre quiere, en espíritu y en verdad: imitadores de Cristo en la entrega por los hermanos, para que todos vivan. "¿Quieres de veras honrar al cuerpo de Cristo? No consientas que esté desnudo. No le honréis con sedas en la iglesia dejándole perecer fuera de frío y desnudez. Porque el mismo que dijo: "esto es mi cuerpo", y con su palabra llevó a realidad lo que decía, afirmó también: "Tuve hambre y no me disteis de comer", y más adelante: "Siempre que dejasteis de hacerlo a uno de estos pequeñuelos, a mí en persona lo dejasteis de hacer"..¿De qué serviría adornar la mesa de Cristo con vasos de oro, si el mismo Cristo muere de hambre? Da primero de comer al hambriento, y luego, con lo que te sobre, adornarás la mesa de Cristo» En la última cena ni era de plata la mesa, ni tampoco el cáliz en que el Señor se dio a sus discípulos... El sacramento no necesita manteles preciosos sino corazones puros; los pobres, en cambio, sí que requieren muchos cuidados. Aprendamos pues a sentir sensatamente y a honrar a Cristo como él quiere ser honrado: porque para quien es servido el servicio más grato es el que él mismo quiere, y no el que nosotros nos imaginamos. (San Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Evangelio de Mateo, 50, 3-4).

No es posible, en la vida de los creyentes y en la vida de la humanidad entera, que cada uno coma su propio pan, y que mientras unos comen hasta hartarse, otros pasen necesidad. Ésa no es la mesa de Dios, ésa no es la Eucaristía del Señor Jesús, en la que todos comemos de un mismo Pan, el Pan de la unidad: “El pan es uno, el cuerpo de Cristo, y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque comemos todos del mismo pan”.

Cáritas nos hace llegar su voz profética para que esta Solemnidad del Cuerpo y de la Sangre de Cristo se celebre con una entrega generosa por los que más sufren. Si al acercarnos hoy a la mesa de nuestra Eucaristía, comemos la carne del Hijo de Dios y bebemos dignamente su sangre, tendremos en él vida eterna, y nos resucitará en el último día. Con humildad y agradecimiento nos acercamos al altar, pidiendo a Dios que sepamos transformarnos en aquello que recibimos, para llevar también nosotros vida al mundo, esperanza y futuro para todos.

Lucio Arauzo

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